viernes, 31 de octubre de 2014

Gotthard: A dream come true...

Puedes dejar de creer en todo lo demás... Pero, pase lo que pase, siempre recuerda mantener la fe en ti. Lo mejor de la vida llega cuando estás verdaderamente preparado para recibirlo.




 

 Si dijese que nunca pensé que algún día la historia de esta foto se haría realidad... Mentiría. Por supuesto no de la forma que ha surgido, pero el hecho en sí claro que lo esperaba. Y no porque fuese fácil, sino porque me enseñaron que la base para conseguir los sueños es tener fe absoluta en que puedes alcanzarlos.





 Introducción…


Hablar de Gotthard es indiscutiblemente hablar de uno de los grandes grupos musicales que ha dado la historia del rock. Aún recuerdo cuando falleció su anterior cantante Steve Lee... Algo que nos conmocionó a todos los seguidores y, personalmente más, porque no tuve la oportunidad de verles en directo. Pero la banda decidió seguir adelante, y para ello contó con su actual vocalista Nic Maeder.


Mientras eran muchas las críticas que recibía con las odiosas comparaciones, yo valoré la importancia que tiene estar en el papel de alguien que dejó el pabellón muy alto, asimilando lo bueno y lo malo que le venía. Honestamente, cuando hace dos años vi por internet un acústico suyo, me pareció que ese hombre tenía algo muy especial. Así que se lo hice saber mediante un mensaje y le transmití todo mi apoyo.

En todo este tiempo no volví a tener más contacto con la banda, ni siquiera les había visto en directo. Pero su música ha sido parte de la gran ayuda que he necesitado para salir adelante y superar una complicadísima situación de mi vida. Y si hay algo que tengo muy presente es que no hay mejor cosa que la de ser agradecida, así que eso mismo hice: Volví a escribirles. En este caso era un mensaje de agradecimiento por lo que había supuesto su música para mí.


Un mensaje inesperado…


Pasé tiempo sin saber nada, de hecho, hasta cierto punto, había olvidado el tema. De pronto, el día menos pensado, recibo un mensaje que aún me cuesta creer... Nic había leído mi mensaje, y no solo lo había leído, sino que me hizo saber que le habían llegado enormemente mis palabras, la fuerza que tenía para seguir adelante, y que me comprendía. Por si fuese poco, había escuchado los vídeos que había adjuntado, y él, de acuerdo con la banda, había llegado a la conclusión de que les encantaría que compartiese escenario con ellos en el próximo concierto en Madrid en el que actuarían de cabeza de cartel junto a las bandas Hardcore Superstar y Reckless Love. Me propuso que preparase el precioso dueto de su disco Bang! llamado "Maybe", y que el día del concierto fuese a la prueba de sonido para practicarla, y si salía bien realizarla en el show. De verdad os digo que yo no sabía qué pensar... Probablemente era una broma, o quizá ni siquiera fuese él. Pero me llegó tanto su mensaje con sus palabras que algo me decía que tenía que confiar en ello. Ahí comenzó todo.


Tiempo de espera…


Pasaba día y noche escuchando la canción. A pesar de no haber vuelto a tener noticias de ellos, yo actuaba como si ya fuese real. Continuaba preparándola, imaginándome que estaba allí, que ya lo estaba viviendo, que era un hecho. Es entonces cuando un par de días antes del concierto recibo otro mensaje diciéndome que por temas de tiempo no sabían si realizarían el dueto... Pero que seguían tan interesados en mi colaboración que me ofrecía prepara la canción de “Starlight”. Sin duda, para mí, era muchísimo mejor, por el feeling de ese tema, el buen rollo y la chispa para transmitir algo que necesitaba, así que les dije que por mi parte la confirmábamos, olvidando el dueto, algo en lo que estuvo completamente de acuerdo. Le hice saber que era la primera vez que subía a un escenario con semejantes características, y que ni siquiera sabía si iba a ser capaz de hacerlo. Así que debió pensar... ¿qué mejor para quitarle los nervios? ¡Sentir en el escenario a más gente! La idea pareció tan genial que, al parecer, lo hicieron también en los otros conciertos. Así que me puso en contacto con el tour manager para acceder a la prueba de sonido el día previsto y ver cómo quedaría. Ahora sí comenzaba a tomar realismo la historia…


El día ha llegado...



La prueba de sonido era a las 15.00h. La noche anterior no podía dormir, así que dejé todo preparado para poder levantarme tarde y descansada y salir hacia Madrid. Resulta que me despierto de golpe por la mañana, en plan película, y al no conciliar el sueño me da por escribirles diciendo que a las 15.00h. sin falta estaría allí... A lo que me responden que la prueba de sonido se había adelantado a las 13.00h... Imaginad mi cara: Yo aún en la cama, en hora y media empezaba, y tenía mínimo 45 minutos para llegar a Madrid y luego hasta la sala.

Duchazo rápido y corriendo me llevaron en coche por la autopista, que sentía que me daba algo. Una vez pasada la odisea del metro y la maratón que hice hasta el lugar, ya entro a la sala... Estaba alucinando. Nunca antes había estado en La Riviera, así que mientras miraba al escenario imaginando lo de esa noche con mi cara de "venga… ¿enserio?" llega el manager y me dice que la prueba de sonido acababa de terminar... En ese momento me sentí mal por completo al pensar que, a pesar de todo, ya no podría participar. Así que me llevaron a una sala y me hicieron esperar... (A todo esto claro, vas andando por los pasillos, con músicos para acá y para allá de otras bandas, y tú ni siquiera te dabas cuenta por los nervios.) La crew de Gotthard comenzó a hablar conmigo, preguntándome e intentando relajarme. Comenzaron a venir los músicos de la banda y me saludaron muy amablemente. Al poco tiempo salió Nic, me recibió con un gran abrazo, y me acompañó al catering para hablar mientras comíamos.

Me disculpé enormemente por la situación, y le dije que al no haber realizado la prueba entendía que ya no pudiese ser posible. Entonces él me miró y sonriendo me dijo que no me preocupase. La culpa había sido del cambio de horario, pero que no lo necesitaba para saber que podía hacerlo. Confió en mí plenamente y me apoyó, transmitiéndome una sensación de “todo va a ir bien” que me hizo comenzar a relajarme (dentro de lo posible) y a disfrutar de un día tan especial.

La conversación continuó muy amena. Os aseguro que, si como músico es bueno, como persona vale mucho más. De pronto la sala comenzó a llenarse con el resto de músicos de los hardcore superstar y reckles love. Imaginad mi cara… Yo, entre los nervios de la actuación, y de tener al lado a esos musicazos, pues eso… Que tardé dos horas en comer... Son muchas las anécdotas de ese momento, pero esas se quedan conmigo ;)

A continuación volvimos a la sala y me explicaron los horarios establecidos de las bandas y cómo se desarrollaría la actuación. Una vez aclarado me llevaron al autobús de Gotthard, me dieron la acreditación pertinente, me acompañaron al camerino, y me dijeron que desde ese momento yo era una más y que tenía total libertad de movimiento y acción hasta que tuviese que estar pendiente de salir a escena. Y eso hice... ¡Qué bien me lo pasé!

Nadie sabía que yo estaba allí, y ni mucho menos que iba a cantar. Sólo había hecho una llamada el día anterior para hablar con mi gran amiga sevillana que, desde la distancia, siempre sabe cómo animarme y darme los mejores consejos: "Tú ve tranquila, sé tú misma y disfruta todo lo que puedas del momento. Y, sobre todo, no te vengas abajo. Puede que ellos sean músicos famosos, pero recuerda que tú eres una invitada y estás allí para cantar. Hazte valer."

Y eso hice. Fui yo misma y les trate a todos y cada uno con la mayor naturalidad. Asistí a las pruebas de sonido de ambos grupos, les conocí, compartí algo de tiempo con ellos: Conversaciones, risas, paseos... Pero, sobre todo, muchos momentos de pensar para mí misma: ¿De verdad estoy aquí? ¿De verdad me está pasando esto?


Comienza la cuenta atrás...


Después de una tarde amena y de hacerme a la idea de la situación, empezaron los conciertos... Estaba tan nerviosa que ni siquiera pude disfrutarlos enteros. 

De vez en cuando, mientras me arreglaba y preparábamos las cosas, me ponía al lado del escenario para verlos, y era increíble el vivirlo tan de cerca. Los Reckless Love bueno, no diré que sean un grupo cuyo estilo esté entre mis preferencias, pero tienen algunas canciones para poder pasar un buen rato. 
  

Pero señores... Los Hardcore Superstar… IMPRESIONANTES.


Si ya lo había disfrutado en la prueba de sonido, el verles tan cerca desprendiendo esa pedazo de energía sobre las tablas… Fascinante, de verdad. Qué experiencia tan única. Sobre todo las risas cuando el vocalista Joakim me miró y sonrió… Supongo que era normal, sobre todo después de que solo unas horas antes le había manchado sin querer con mi pintauñas al presentarnos (sí, otra anécdota más para el recuerdo…)



Una vez que termina el grupo comienzan los preparativos para Gotthard…




 Una grata sorpresa…


Una semana antes me había tocado una entrada para ese concierto (qué ironías de la vida…) Al principio pensé que era la forma de asegurarme que no iba a faltar a la cita al no estar al 100% segura de que la situación era real, pero confieso que, desde el momento en el que me la dieron, sabía quién iba a ser la persona que más iba a disfrutar de ella y más agradecida iba a estar. Una grandísima fan de Gotthard desde hace años, una gran amiga a quien llevaba mucho tiempo sin ver. Así que, al haberme confirmado que venía, le escribí corriendo para ver cuánto le quedaba para llegar, porque iba a venir apurada de tiempo, y le dije que no comprase la entrada, que me esperase en la puerta. Todo pasó muy rápido porque yo tenía que estar dentro ya, pero imaginad el momento: Me llama diciéndome que está en la puerta, me ve salir por la otra tan arreglada, me da un grandísimo abrazo y entonces le digo que esa entrada era para ella, que pasase corriendo y que estuviese atenta porque iba a cantar con ellos… ¡Casi le da un infarto! Estaba ella más emocionada que yo.


El momento ha llegado…


Volví dentro y la banda estaba preparada para salir. Nos deseamos todos suerte y comenzó el espectáculo… Y ahí estaba yo, contentísima disfrutando del grupo por primera vez, y dando más vueltas que una peonza de los nervios… Dos temas antes de mi turno recordé que nadie tenía mi cámara para grabarlo. Salgo corriendo del escenario y me encuentro a Hessu, el batería de los Reckless Love, quien me sonríe y me desea suerte para la actuación. Así que se me enciende la bombilla y le pido que sea él quien lo haga, y el chico encantado. Voy al camerino, le entrego mi cámara y vuelvo tras el escenario. Me dan un micrófono precioso personalizado del grupo, y de pronto sale Nic del escenario, me tranquiliza y me desea toda la suerte.


Comienza la acción…


Empiezan a buscar los que serían los coristas del momento. Comienzan los primeros acordes, yo ya como un flan… Y de pronto Nic que me dice: ¡Ven Carmen! Y de los nervios ni me enteré, me tuvo que avisar Tom, uno de los técnicos… Así que salí, saludé a Freddy, y me puse a un lado esperando a que los distribuyesen. Una vez colocados, no os imagináis la sensación de estar ahí arriba y que Nic te nombre para decir que tienen esa noche “una invitada muy especial que les iba a ayudar con la canción”. De verdad, aún me eriza el bello cuando veo ese momento, y recuerdo que pensaba: “Estoy aquí… Es real… ¿por qué narices no me habré tomado más tilas?” 



 Me da paso para cantar… Sí, lo reconozco, cuando empecé mi primera estrofa estaba tan tensa que el nudo en la garganta ni con agua caliente lo hubiese quitado… Pero cuando vi la complicidad que tenía con él cantando y el feeling que me estaba transmitiendo me dije ¿Cómo? ¡OLVÍDATE DE TODO Y DISFRUTA PARA DAR LO MEJOR DE TI! Y entonces puse en práctica un gran consejo que un gran amigo y músico me dio hace mucho tiempo: “Puedes ser o no el mejor, pero el hecho de que tú estés ahí arriba y el resto no ya marca la diferencia. Y eso es algo que debes recordar” Y eso es exactamente lo que hice. Era mi momento, y lo iba a disfrutar. 

Estuve paseando por todo el escenario, viendo a cada uno de ellos cómo te devolvían la sonrisa y lo disfrutaban contigo. Miraba a los lados y veía a la gente de la crew sonriéndome también, y sí, algún que otro músico que se asomó… Después miré abajo, y asombrada, me hizo muchísima ilusión ver cómo, a pesar de haber más de mil personas, la intrépida de mi amiga había conseguido ponerse adelante del todo, emocionada, grabándome con su móvil. Así que le lancé un beso para que supiese que era importante para mí. 

También compartí ese momento con algunas de las personas que habían subido al escenario, sobre todo con una chica que me hizo sonreír cuando observé lo mucho que estaba disfrutando también de ese momento, y su complicidad conmigo aún sin conocerme (la chica de la foto, muy agradable, con la que a día de hoy mantengo el contacto)





Una vez que habíamos disfrutado los unos con otros, terminé la canción como no podía ser de otra forma, “entonando” esos últimos acordes mientras señalaba hacia arriba…
Aplausos, la gente volcada, los participantes despidiéndose… Doy un abrazo a Nic mientras me da las gracias por la colaboración, y salgo del escenario…


Lo primero que hice fue salir y ver a la gente felicitándome, me encontré con Hessu que me traía mi cámara, que había salido para grabarlo desde el público, le di las gracias y salí corriendo a buscar a mi amiga, que estaba aún que no se lo creía. Fue un gran apoyo ver como alguien se alegra por ti de verdad, de que hayas disfrutado de un momento tan bonito, y por ver que ella también lo había disfrutado contigo desde abajo. Vimos juntas la canción que más me encantó de todo el concierto por lo especial que es para mí, y por la conversación que había tenía con el vocalista sobre ella, “C´est la Vie”. Sin duda una actuación mágica con el acordeón. Posteriormente me despedí de ella hasta que terminase el concierto.


Momento de reflexión…


Volví dentro al camerino, me senté un momento, recapacité sobre lo que acababa de ocurrir y pasó lo inevitable… Rompí a llorar de la emoción. Me recordé a mí misma en un tiempo pasado en el que era incapaz de ponerme delante de un micrófono y mucho menos cantar delante de personas. Y, sobre todo, recordando cuál es el verdadero motivo por el había llegado allí. O, más bien, quién me había llevado hasta allí. 


Una vez mi madre me dijo “Pase lo que pase, mantén la fe en ti misma hija, y nunca pierdas la esperanza. Y, sobre todo, lucha siempre por todo aquello que de verdad quieres para conseguir tus sueños.”


Esa frase fue la que me llevó hasta allí. De alguna forma ella es quien me impulsó a escribir aquellos mensajes, quien me hizo darme cuenta de que tenía la valía para subirme a un escenario, con un grupo tan importante confiando en mí, delante de tantísimas personas, y sobre todo, a no tener miedo. Porque os aseguro que, en ese momento, olvidé la cantidad de personas que había allí. Tenía conmigo a la única persona que realmente necesitaba, a ella. Estoy segura de que estaba sonriendo muy orgullosa de ver cómo después de tanto tiempo de dolor, sufrimiento y constante lucha diaria, por fin la vida me daba un respiro y podía sonreír mientras cumplía uno de mis sueños. Cada vez que veo los vídeos de la actuación me siento enormemente feliz, porque me veo a mí misma disfrutando y sonriendo como hacía tiempo que no recordaba. Y eso es lo más importante de toda esta experiencia. ¿Sabéis? Siempre estuvimos convencidas de que la música tiene el poder de traspasar fronteras y forjar un fuerte vínculo entre las personas, tanto en este mundo como más allá, y cada vez estoy más convencida de ello.


Despedidas…


Una vez tomado mi momento personal, salí para terminar de disfrutar (ya sin nervios) lo que quedaba de concierto. Al finalizar el espectáculo, mientras se cambiaban, salí a despedirme de mi amiga que estaba tan feliz como yo de haber vivido aquello. Volví dentro y toda la crew, junto a la banda, me dieron las gracias por el día tan divertido que habíamos pasado, y por haberles hecho el día de trabajo más diferente y ameno al resto. Me recordaron que era la nueva “Tour Manager” (bromas nuestras…) y que me fuese al autobús de gira, pero con la condición de que tenía que llevar el vestido rojo ;) (Estos guiris…)

Posteriormente estuvimos las bandas bebiendo, charlando, regalos por aquí, fotos por allí… Y sobre todo muchas cosas de las que se entera una conversando con ellos. De la vida en general, de algunas personas en particular… Sí, cada día estoy más convencida de que valgo más por lo que callo que por lo que hablo… (Os aseguro que el día que me entere de las cosas en calidad de periodista y no por confidencia, lo que nos vamos a reír no tiene precio… Sobre todo las personas que más hablan de otras, que son las que más tienen que callar.)

Llegaron las despedidas. Muchos abrazos, muchos agradecimientos, y sobre todo, algo que me llegó al corazón: Leo Leoni, sí, el grandísimo guitarra con ese peculiar sentido del humor y su imborrable sonrisa, se acercó hacia mí. Estuvimos hablando, y no sabría decir con seguridad quién se emocionó más de los dos… Me dedicó unas palabras tan bonitas que os aseguro que por un momento me olvidé de que era él, y simplemente vi delante de mí a una persona que me miraba a los ojos comprendiendo lo que estaba pasando. Me dio un fuerte abrazo, y me deseó toda la suerte del mundo mientras me cogía fuerte la mano… Fue un momento que difícilmente olvidaré…

Una vez que ya nos despedimos todos, fue entonces cuando me maché a terminar la fiesta con mi gente, para celebrar que había sido un día demasiado surrealista, de esos que tanto me encantan en mi vida :)


Conclusión…


Esta ha sido mi historia. Me dejo muchos detalles por el camino, algunos porque me los quedo para mí, otros sencillamente por no extenderme demasiado, porque son demasiadas experiencias y anécdotas en tan poco tiempo.

Estoy enormemente agradecida, con Nic en particular por haber confiado ciegamente en mí desde el primer momento. Con Gotthard general por haber estado de acuerdo en darme una oportunidad tan maravillosa. Con toda la crew de la banda por haberme hecho sentir tan cómoda y feliz junto a ellos. Y al resto de las bandas y personas que hicieron de ese día una experiencia inolvidable.

También le doy las gracias a quienes que de corazón se alegran por mí y me animan a seguir adelante. Tanto amistades, como personas que, aún sin conocerme de nada, me han dedicado unas palabras. No os podéis imaginar la sensación de bienestar que aporta.

De verdad os animo a que luchéis por conseguir lo que realmente os hace felices. Que no penséis que algo es imposible como excusa por el hecho de no intentarlo, porque la mayoría de las veces los muros nos los ponemos nosotros mismos.

Y, sobre todo, lo que considero más importante a tener en cuenta: No juzguéis a las personas si no sabéis por lo que de verdad están pasando. Puede que no sea la mejor cantante, ni la más guapa del lugar, ni la mejor de todos los que allí nos encontrábamos, pero soy algo mucho más valioso y que nadie más puede igualar: YO MISMA. Ese era mí momento, y solo yo puedo vivir mi propia historia. Porque me he pasado muchos años viendo cómo personas a mi alrededor, tanto amistades como simplemente personas conocidas, tenían su oportunidad de disfrutar, tanto profesionalmente con sus grupos, participando con otras bandas, saliendo en videoclips… Como de forma personal consiguiendo sus objetivos. Y siempre las he apoyado y me he alegrado por ellas. Incluso esas personas cuya identidad conozco pero que por razones considero que no tienen que pertenecer a mi vida, las mantengo al margen. Ni me alegro ni me meto con ellas, simplemente tienen sus vidas, sus circunstancias, y sus vivencias, y allá cada uno con lo que hace. Por lo tanto creo que ya es hora de alegrarme también por mí misma y de ser consciente de que me lo merezco.

Así que aprended a ser tolerantes con todo el mundo, a no infravalorar a las personas ni a intentar hundirlas para sentiros mejor, y mucho menos si no conocéis el verdadero motivo por el que han llegado hasta ahí. Porque la envidia y la crítica destructiva solo denotan falta de madurez, de felicidad y de autoestima con uno mismo.


Porque las personas que realmente saben brillar con luz propia son aquellas capaces de dar lo mejor de sí mismas sin dejarse eclipsar por otras, las que ayudan a los demás a conseguir sus metas sin miedo a que las suyas no se cumplan, las que no necesitan hacer de menos a alguien para mostrar su valía, y las que son conscientes de que cada persona tiene su momento y lo respetan y lo valoran tal y como es.


Gracias.

Sígueme en twitter: @carmen_fraile 





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